Un niño de cuatro años fue víctima de la mordedura de una yarará en la localidad de Gancedo. Afortunadamente, le proporcionaron rápidamente el suero antiofídico.
“Debido a la rápida intervención médica y colocación del anti-veneno correspondiente, se logró controlar la acción de la toxina. Se trataba de una Yarará (Bothrops sp., Viperidae)”, explicaron desde la Fundación Refugio Salvaje.
“Recalcamos la importancia de las capacitaciones sobre prevención y primeros auxilios en caso de mordedura de serpientes, como así también su identificación”, añadieron.
La serpiente yarará tiene hábitos crepusculares y nocturnos, informó el diario La Nación. Su hábitat son las zonas rurales y en raras ocasiones se ve algún espécimen en las ciudades. No es una serpiente agresiva, ataca solo si se siente amenazada. Si se trata de una yarará, el tiempo del que se dispone para aplicar el suero antiofídico es de 12 horas.
Fuente: Chaco día por día
